miércoles 16 de diciembre de 2009

Fumar en público

En Taiwán van a prohibir fumar en la calle. En mi trabajo bromeamos sobre eso, porque nos parece casi un imposible por acá donde algunas personas encienden su cigarrillo casi arriba de una. Como en otros lugares del mundo, en Cuba está limitado ese hábito en lugares públicos cerrados. La medida dio bastante de qué hablar entre quienes disfrutan llevar un cigarrillo a la boca, máxime en una tierra que cultiva y produce tabaco para exportar.
Pero, igualmente se dice que es este el país tercer consumidor de cigarrillos. Algunos sondeos plantean que aquí alrededor del 40 por ciento de la población adulta es fumadora. La prevención, como mejor antídoto, se refuerza en los adolescentes. La mayoría de las personas dan su primera bocanada en esa etapa. Ahora estamos ante un paso positivo de una práctica que tiene cientos de años por acá.
A los colonizadores de América, les llamó la atención las hojas secas y enrolladas que, en forma de tizón, los aborígenes encendían por un lado y chupaban por otro. La planta se llamaba Cohíba en el lenguaje nativo y tabaco se nombró al tizón. Los españoles introdujeron la planta en Europa.
Luego, la reina de Francia conoció de la existencia de este cultivo gracias al embajador en Portugal, Juan Nicot, de quien se tomó la denominación de la nicotina. Ellos recomendaron la utilización del tabaco para la curación de heridas y en forma de polvo.
Los adelantos científicos han permitido estudiar hasta el más insignificante de los efectos de los productos en el organismo humano. De ahí que sea en la actualidad cuando los investigadores relacionen, con tanta certeza, algunos hábitos con las principales causas de muerte en el mundo. El progreso de la humanidad se halla en función de alargar y mejorar la vida de los mortales, y quienes no fuman también reciben los perjuicios de la nicotina.
Las campañas internacionales contra el tabaquismo han logrado en los últimos años, por ejemplo, la disminución de la publicidad que estimule el hábito de fumar. El agudo escritor Mark Twain solía bromear: “¿quién dice que dejar de fumar es difícil? Yo lo he dejado 150 veces”. Sin embargo, una verdad acuñada por la vida asegura que ningún tóxico es más fuerte que la decisión firme de un ser humano.
Hoy la cruzada no es únicamente contra el hábito de fumar al estimularse hábitos sanos para mejorar la calidad de vida. La reciente medida del gobierno cubano sobre encender cigarrillos en lugares públicos cerrados o climatizados va más allá. Se trata de promover el respeto a quien no fuma y siente su salud amenazada por el prójimo. Así se incluye en las prohibiciones, las oficinas, salones de reuniones, teatro, cines y salas de video.
En los lugares públicos se "crearán condiciones para diferenciar las áreas y mesas para los fumadores, y el personal de servicio deberá informarlo a los usuarios para que ellos elijan el sitio dónde sentarse", según se dio a conocer hace algún tiempo. Tampoco se puede fumar en centros educacionales y de salud del país, ni por parte de aquellas personas encargadas de la venta y elaboración de alimentos.
El tema dejó de ser noticia por aquí. Y, como decía una vieja canción: "fumando espero...". Yo no, claro.


sábado 5 de diciembre de 2009

Morir de nostalgia


Hoy me ha dado por "presentarles" los muñequitos rusos a mis hijas. He encontrado algunos en internet (dónde si no?). Primero vieron los animados de Los cosacos, si fueron de mis favoritos no me acuerdo, pero ahora son los que con más nostalgia evoco de mi niñez. En esa época -mi infancia fue entre la década del 70 y el 80- para nosotros algunos eran casi un castigo. Y por aquella época se hizo célebre una anécdota de un comediante que "amenazó" a su nieto con ponerlo a ver estos dibujos si no se comía "la papa".
El balance geográfico de la oferta infantil en la TV llegaba por las series cubanas de Elpidio Valdés, el personaje mambí emblemático que luchaba contra los españoles. Aunque está vigente, ya no es tan ácido con los ibéricos, ni tan creativo como los primeros. Un poco más cerca de los 90, creo, llegó Hanna y Barbera.
Pero esta fiebre del recuerdo no me ha dado a mí sola. El programa televisivo Lucas, para promover los videos clips, ha tenido como finalista en su concurso anual uno llamado Koniec de música techno y graficado con imágenes de La princesa rana, La hija del Sol, El antílope dorado, La pastora y el deshollinador...
Algo curioso es que en aquella etapa les decíamos Muñequitos rusos y en realidad venían de todo el bloque socialista europeo; además, en todo caso eran soviéticos y decirles "rusos" era casi una blasfemia, pero, bueno, había carne rusa, botas rusas... Entre los muñes más populares estaban Lolek y Bolek, desde Polonia. Alguien que vivió en esos países en igual etapa, me aseguró que por allá veían los mismos personajes.
Pues ahora me ha dado por verlos de nuevo y mis hijas me han dicho con tono indulgente "no los conocemos, pero están bonitos". Yo sé que ellas no dejarían a Disney -con su séquito completo-, ni a Dora y Diego por estos dibujos animados de la infancia de una generación cubana bastante crecidita ya.
Es cierto que morir de nostalgia es una exageración, pero tampoco afecta a nadie volver sobre esos recuerdos, que hasta en las más difíciles circunstancias los humanos solemos edulcorar.

viernes 4 de diciembre de 2009

Refranes y filosofía de vida

Algunas personas me miran con dudas cuando les digo que creo en los refranes de "lo que pasa conviene", "lo que está pa ti no hay quien te lo quite" o "no hay mal que por bien no venga". Sí, ya sé cómo suena eso. Pero, en ocasiones una tiene posibilidad de comprobar esas máximas sin ir muy lejos para luego advertir "viste, por eso no me convenía". Tampoco es que me siente a esperar por el azar.
Los detractores de esas frases las ven como una manera de resignación, de conformidad cuando algo no se da. Un optimismo a ultranza para no dejarse derrotar por las circunstancias o por los hechos que no dependen de sí mismo. O sea: si no puedes ir a Varadero en el verano quizás era para librarte de una insolación como mínimo, o porque debías guardar ese dinero para algo mayor que se avecinaba como la canastilla para tu próximo hijo.
El problema es que corroborar si encerraban una verdad o no, demora más allá incluso de nuestras vidas. Entonces, ya pa qué. Cómo entender cuando nos sucede algo negativo que nos libramos de algo peor?, o que "por mala que esté la situación siempre puede empeorar". Bueno, esto último francamente asusta.
Cuando viajaba con frecuencia en los años más duros del período especial, comprobé esa historia de que "no por mucho madrugar amanece más temprano". Desde Pilón no salían guaguas casi nunca, se eliminaron las reservaciones de pasajes porque les perdíamos la pista a los ómnibus que llegaban sin previo aviso y casi una vez a la semana. En esa época se implantó la triste moda (porque casi no habían opciones de transporte) de encaramarse en los camiones, lo mismo de cargar caña para los centrales, vacas de un territorio a otro, motores y enormes piezas, cualquier cosa. Entonces para qué sacrificar a Morfeo si de todos modos podía pasar el santo día esperando algo que se moviera sobre cuatro ruedas.
Sobre ese asunto de que "a quien madruga Dios lo ayuda" lo pongo en dudas en algunos oficios determinados por causas ajenas. Digamos los sepultureros pueden pasarse la mañana de brazos cruzados y con mucho ajetreo en la tarde. De qué le serviría madrugar, porque pensándolo bien ese es un trabajo bastante diurno.
En mi niñez y adolescencia mi madre me insistía mucho en lo de "dime con quién andas y te diré quién eres" o "árbol que nace torcido..." (eso era sobre los otros, claro) obviamente el tema era escoger bien a las amistades.
Mi mala memoria incluye las serias deficiencias para recordar la letra de las canciones y, por supuesto, para enumerar los refranes más allá de los que me interesan en lo particular y porque tienen que ver conmigo. Pero, ahora que escribo sobre el tema, me doy cuenta de mi inclinación por estas cápsulas de la sabiduría, extractos encerrados en los proverbios relacionados con "ver el vaso medio lleno", sobre todo cuando es mejor pensar que "Dios aprieta, pero no ahoga
".

lunes 30 de noviembre de 2009

Tabúes en el siglo XXI


A estas alturas de historia de la humanidad ¿quedará algún tema del cual no se pueda hablar? Sin embargo, usted y yo sabemos que sí los hay. Aunque, por supuesto, ya no se trate de cuestiones tan vedadas que demanden la existencia de la Santa Inquisición.
Ningún asunto nace tabú, sino que adquiere esa condición por temores, prejuicios o hasta caprichos de algunas personas. Por ejemplo, por ahí una se encuentra a quienes pronuncian en voz baja palabras como cáncer o le buscan eufemismos –muchas veces los escuchamos en la televisión- al estilo de una larga y penosa enfermedad. Como si con ello disminuyera el daño o fuera pecado padecerlo.
¡Y ni hablar del SIDA! Asumir la presencia de un enfermo a nuestro alrededor o el hecho de que cualquiera puede adquirir el VIH, todavía parece una utopía. En determinadas circunstancias, familias que tienen algún miembro seropositivo prefieren enmascararlo con otras dolencias. De ese modo los seres más queridos hacen el juego a quienes los discriminan y se sonrojan de solo oír el nombre.
Estas son manifestaciones de diversas geografías, independientemente de culturas, clases sociales o credos. Aunque, de seguro, algunos medios o estatus favorecen más que otros esconder los “pecadillos” y vivir de las apariencias.
Igualmente, “la vergüenza” de presentar una Infección de Transmisión Sexual conlleva a que algunos jóvenes acudan a las instituciones de salud solo cuando las consecuencias del padecimiento se hacen irreversibles. En estos casos, las razones se hallan en los dilatados años en los cuales el sexo solo se trataba con los médicos... o menos.
A tal punto llegó la cortina, que si hoy no se conocen lo suficiente las particularidades del sistema reproductor humano, sobre todo del femenino, se debe en mucho a la negativa prejuiciada de cooperar con la ciencia en tal sentido, so pretexto de mantener el recato y el pudor. Incluso las relaciones de pareja arrastraron por mucho tiempo la falta de plenitud ante similares excusas.
En esta época algunos padres todavía prefieren que sus hijos e hijas conozcan por su propia experiencia aspectos vinculados con la sexualidad, porque “hablar de eso acelera el inicio de las relaciones”, dicen a veces. O dejan el espacio a las amistades, los medios de difusión masiva u otras instituciones. Y por esa razón pierden la oportunidad de estrechar los lazos familiares, comunicarse y de preparar para la vida a quienes trajeron al mundo.
Tratar este y otros temas con los descendientes enseña a los más jóvenes provechosas lecciones de franqueza, de evitar la doble moral y la mojigatería que limitan la propia existencia. El cambio de mentalidad no se logra de la noche a la mañana. La alternativa de sacar el cuerpo a determinadas conversaciones y debates públicos o privados se ha demostrado no constituye la solución eficaz. Hacer como el avestruz tiene que ver más con la hipocresía que con el disimulo.


lunes 23 de noviembre de 2009

Hurón azul o la polémica a la pantalla


Hurón azul no es ninguna contravención a la lógica por un animal color añil. Primero fue el nombre que le dio a su casa y lugar de creación e inspiración Carlos Henríquez, reconocido pintor cubano de la primera década del siglo XX y autor, entre otras, de la obra El rapto de las mulatas. Pero, hace ya algunos años lo adoptó como identificación, Hurón Azul, un programa ideado por la realizadora Lizzette Vila y auspiciado por la UNEAC.
Aunque no me inclino por la crítica televisiva, vale la pena tener en cuenta este espacio cuando se trata de mencionar en Cuba asuntos que ganan el adjetivo de polémicos porque no forman parte de la línea editorial de otros medios, y aunque aparecen en el lenguaje cotidiano de la gente, tampoco se asumen en debates públicos, salvo en los congresos de los intelectuales.
Hace pocas semanas llevó a la televisión el reconocimiento a la obra y a los artistas que se desenvuelven por contratos de trabajo o porque han decidido afincarse en otros países. Desde que se anunció el tema, también aparecieron numerosos rostros casi desparecidos y olvidados de nuestras pantallas., como el de Beatriz Valdés, en una de las fotos aquí. Mientras, se escuchaban opiniones al respecto, en voces autorizadas como los protagonistas de Fresa y Chocolate, el cantante David Torrens y otros muchos, admitieron la necesidad de que se reconozcan a estos creadores, quienes han decidido emigrar por razones económicas o porque las limitaciones materiales impiden desarrollar las artes al nivel de los exponentes con que cuenta el país.
El más reciente del Hurón trató en torno al vestir en Cuba, no como culto a la moda o los estilos que se ven hoy en la calle, sino la depresión de la industria textil, el mal gusto y uniformidad de las ofertas en las tiendas (en cualquiera de las monedas) y la importancia de que este asunto se deje de ver como una frivolidad. Los intelectuales entrevistados analizaron con criterios sólidos las opciones que les quedan a los cubanos para cumplir esta necesidad básica. Igualmente, se comentó sobre la "cultura del vestir" en el país, donde algunos van elegantes a las playas y en short al teatro.

En este programa también se ha hablado sobre racismo y discriminación racial en la televisión nacional, periodismo cultural y análisis casuísticos de las manifestaciones artísticas. Más que un guión para llenar un tiempo televisivo, este roedor azulado parece encabezar o sugerir por dónde comenzar a debatir públicamente problemas que nos afectan, a partir de opiniones inteligentes y con un fin constructivo, enriquecedor.

lunes 16 de noviembre de 2009

La seriedad de jugar

Casi todos recordamos nuestra etapa infantil de forma ideal y también es común criticar en alguna medida a las generaciones sucesoras. Por eso creo lógico que los adultos reparemos suspicaces en la manera en que gustan recrearse los niños y las niñas de hoy.
Muchos especialistas presagian la muerte natural de los juegos tradicionales ante la avalancha de los medios electrónicos interactivos. Incluso, algunos entendidos han logrado establecer relación entre la violencia infantil y juvenil en algunas sociedades, y la manera en que en esas edades se emplea el tiempo libre y la influencia de factores externos como el cine.

El niño no es niño porque juega, sino que precisamente juega porque es un niño, aseguran los expertos. Y, por ello, muchas son las opiniones vertidas en torno al tema del espacio y la ocupación principal de los infantes: jugar. Resulta fácilmente comprobable la teoría de que desde los primeros meses de vida esa actividad física es un medio indispensable para la formación de la personalidad. ¿Pero la realidad del presente es igual a la de hace unos años atrás?
Por supuesto que se impone la dialéctica, por mucho que nos gusten Al ánimo, La gallinita ciega, Al zunzún de la caravela, Poner el rabo al burro... y edulcoremos nuestro pasado.
Si se indaga entre los niños, sus preferencias varían según el sexo, la edad, la procedencia social y geográfica. Mientras unos gozan deslizándose loma abajo sobre una yagua en las zonas rurales, otros siguen optando por las bolas en el patio de la casa o de la escuela. Resalta a la vista también, de acuerdo con la época del año, cómo se ponen de moda lo mismo empinar cometas o papalotes, que simular ser corsario, aunque los partidos de béisbol, fútbol, baloncesto, ajedrez "no tienen momento fijo".
Algunas personas entradas en años se atreven a afirmar que los muchachos de ahora no saben jugar. En los centros estudiantiles de Las Tunas, por ejemplo, se buscan formas para reavivar aquellos entretenimientos que en algún momento hicieron las delicias de los abuelos actuales. Y para eso se parte de la certeza de que los juegos tradicionales facilitan el desarrollo físico sano, el pensamiento y la imaginación.

Tampoco se puede negar que en este milenio los atari, nintendo, vídeo juegos y otros entretenimientos electrónicos ganan cada más espacio y preferencias. Y sus detractores insisten en que atentan contra la necesidad de socialización de los pequeños, los convierten en seres egoístas y restan vuelo a la imaginación.
Los juegos tradiciones forman parte de nuestra cultura e idiosincrasia; esa es la razón por la cual muchos creen que retomarlos no es cosa de juegos y los espacios escolares se prestan para esto, sin demeritar las opciones que se abren paso en el presente.

martes 10 de noviembre de 2009

Trámites y via crucis del día a día


La Historia de Cuba en los últimos 136 años, cuando se reconoció el ejercicio de la función notarial, se ha nutrido de la fiabilidad y el desempeño ético de su personal. Mucho de lo que sabemos hoy de nuestros antepasados quedó registrado con cuidado y celo por ese cuerpo legal. Este elemento ofrece más argumentos para dar valor a una labor de por sí justipreciada. El asunto ahora es eliminar sus lastres y buscar agilidad para que no siga siendo impulso para la burocracia.

Cada día decenas de personas se asoman a las notarías de cualquier lugar del país, en busca de algún documento o servicio en temas tan cruciales de sus vidas como adjudicaciones de algún bien patrimonial, hacer un testamento, declaratorias de herederos, donar o permutar la vivienda, actos migratorios, traspaso de automóviles… Uff!, hasta completar alrededor de 50 actos que se pueden realizar en tales unidades.

Estos procesos no siempre ocurren con la eficiencia deseada (y merecida) por los usuarios. Las largas esperas, lo engorroso de estos asuntos y el peloteo en el cual se ve envuelta la población, son algunas de las razones que han motivado un amplio proceso de debate en cada provincia, para fortalecer la ética notarial y perfeccionar este trabajo.

La calidad de las escrituras emitidas por los profesionales del sector y el mantener su comportamiento ético y una imagen intachable, constituyen el eje de esos análisis. Y, que plantea partir desde la selección de notarios idóneos, recalificar a quienes cuentan señalamientos recurrentes en su desempeño, pero también elevar la productividad del personal.

En ocasiones, las personas permanecen en una cola en la Notaría durante toda la mañana y cuando llega su turno le dicen que no es ese el lugar, se retiran sin entender qué hacer en lo sucesivo o no reciben la atención de calidad y sensibilidad que debe primar allí, pues los usuarios sienten confianza en estos profesionales. Para comparecer ante notarios, generalmente los cubanos han debido enfrentar antes una cantidad de trámites, aplazamientos, "vuelva luego", reelaboración de documentos... que convierten estos asuntos en un via crucis.

Por las condiciones económicas que enfrentamos, se busca reforzar la ética notarial también en aras de evitar las ilegalidades y la corrupción en el sector, pues alguna gente trata de utilizarlos para dar visos de claridad a procederes oscuros. Cada vez que se impugna un documento emitido por una Notaría o uno de estos profesionales cae en tela de juicio, se resquebraja el código de comportamiento que rige la actuación de estos veladores de la legalidad. Y, más que esto, alguien ha sido beneficiado o perjudicado sin todas las de la ley.