En Taiwán van a prohibir fumar en la calle. En mi trabajo bromeamos sobre eso, porque nos parece casi un imposible por acá donde algunas personas encienden su cigarrillo casi arriba de una. Como en otros lugares del mundo, en Cuba está limitado ese hábito en lugares públicos cerrados. La medida dio bastante de qué hablar entre quienes disfrutan llevar un cigarrillo a la boca, máxime en una tierra que cultiva y produce tabaco para exportar. Pero, igualmente se dice que es este el país tercer consumidor de cigarrillos. Algunos sondeos plantean que aquí alrededor del 40 por ciento de la población adulta es fumadora. La prevención, como mejor antídoto, se refuerza en los adolescentes. La mayoría de las personas dan su primera bocanada en esa etapa. Ahora estamos ante un paso positivo de una práctica que tiene cientos de años por acá.
A los colonizadores de América, les llamó la atención las hojas secas y enrolladas que, en forma de tizón, los aborígenes encendían por un lado y chupaban por otro. La planta se llamaba Cohíba en el lenguaje nativo y tabaco se nombró al tizón. Los españoles introdujeron la planta en Europa.
Luego, la reina de Francia conoció de la existencia de este cultivo gracias al embajador en Portugal, Juan Nicot, de quien se tomó la denominación de la
nicotina. Ellos recomendaron la utilización del tabaco para la curación de heridas y en forma de polvo. Los adelantos científicos han permitido estudiar hasta el más insignificante de los efectos de los productos en el organismo humano. De ahí que sea en la actualidad cuando los investigadores relacionen, con tanta certeza, algunos hábitos con las principales causas de muerte en el mundo. El progreso de la humanidad se halla en función de alargar y mejorar la vida de los mortales, y quienes no fuman también reciben los perjuicios de la nicotina.
Las campañas internacionales contra el tabaquismo han logrado en los últimos años, por ejemplo, la disminución de la publicidad que estimule el hábito de fumar. El agudo escritor Mark Twain solía bromear: “¿quién dice que dejar de fumar es difícil? Yo lo he dejado 150 veces”. Sin embargo, una verdad acuñada por la vida asegura que ningún tóxico es más fuerte que la decisión firme de un ser humano.
Hoy la cruzada no es únicamente contra el hábito de fumar al estimularse hábitos sanos para mejorar la calidad de vida. La reciente medida del gobierno cubano sobre encender cigarrillos en lugares públicos cerrados o climatizados va más allá. Se trata de promover el respeto a quien no fuma y siente su salud amenazada por el prójimo. Así se incluye en las prohibiciones, las oficinas, salones de reuniones, teatro, cines y salas de video.
En los lugares públicos se "crearán condiciones para diferenciar las áreas y mesas para los fumadores, y el personal de servicio deberá informarlo a los usuarios para que ellos elijan el sitio dónde sentarse", según se dio a conocer hace algún tiempo. Tampoco se puede fumar en centros educacionales y de salud del país, ni por parte de aquellas personas encargadas de la venta y elaboración de alimentos.
El tema dejó de ser noticia por aquí. Y, como decía una vieja canción: "fumando espero...". Yo no, claro.














